Busco la estrella,
miro al cielo y la busco.
Con un ojo clinico y acorde
a las buenas practicas científicas, claro.
Hago un muestreo.
No es completamente aleatorio,
es cierto.
El mio es estratificado.
Indago por ella atentamente.
Dibujo transectas imaginarias,
donde quizás la encontrare.
Pero al final mi búsqueda es fútil.
Y mis hipótesis.. son tristes.
Quizás no la perdí,
quizás no existió nunca.
Pero hay una mínima,
mínima posibilidad de que exista (p < 0.05).
Y allá me espera,
dulce utopía.
Y allá me abraza
y la felicidad no es mas esquiva.
Quien dijo que la ciencia no sirve?
Las estrellas más cercanas y también las más inalcanzables brillan en el corazón de las personas aunque no las podamos ver por las nubes que nos creamos...
ResponderEliminarMuy cierto. El problema entonces son las nubes..
ResponderEliminar