Yo no soy esa en italiano. (No, non sono quella) Yo no soy esa en ingles. (No, I'm not that one for sure) Menos esa que quiere pensarse en frances (Je ne suis pas celle-là) Ni mencionar esa pequiñisima en alemán (Nain, Ich bin andere Person) Yo soy y siempre seré esa "boluda" vestida de español. (aunque mi teclado sea yanqui)
Letras en grupos formando palabras, o al menos eso creo yo. Pero no entiendo, escucho, intento. Forman un lenguaje que nunca aprendí, que nadie antes hablo. Me pierdo, ahogada en un mar de letras incomprensibles que danzan al compás de una canción que nunca escuche. Parecen saber, casi burlándose. Yo solo se que no entiendo. Pero también se que tu sonrisa.... ... que tu sonrisa no tiene idioma... menos mal.
(no existe imagen que pueda interpretar una sonrisa)
Camino por el aeropuerto buscando el Gate 30K. De repente mis oídos se invaden de "The sound of silence" de Simon & Garfunkel. El momento parecía perfectamente musicalizado. La gente sin caras camina como zombies. Algunos mal dormidos, otros porque perdieron su esencia hace rato. Y me tienen que creer cuando les digo que es fácil perder nuestra esencia, nuestro yo en estos lugares. Pasillo infinito. Camino y camino, solo hay negocios de plástico alrededor, comida de plástico, marcas, ropa, perfumes, alcohol, golosinas. Cosas más cosas, que llenan nuestro vacío existencial y ocultan que no somos nada. Somos ese número de asiento impreso en un boarding pass que nos van a pedir amablemente (a veces no tanto) los empleados de la aerolínea, mientras nos empujamos unos a otros tratando de llegar a ese tan ansiado asiento. Esas aerolíneas que usamos para movernos por el mundo: para visitar gente, para trabajar, para cumplir "sueños". Sueños que a veces son solo frivolidades de la vida moderna. Tachar de la lista donde hemos estado un lugar más. Demostrar que somos tan cool, tan cosmopolitas que podemos viajar y de paso enrrostrarlo a través de facebook. Así la gente que no puede o no quiere se siente más miserable y nosotros nos sintamos menos nada.
Una mujer me cruza y su cara tiene más operaciones que las que hemos tenido los 5 miembros de mi familia. De seguro piensa que eso la hace bella, se siente mejor, así seguramente la van a querer y los hombres desear. Pero de seguro es su nostalgia de juventud la que la engaña cruelmente haciendole creer eso. Sus carteras de 3000 euros son solo un triste disfraz en el carnaval de la frivolidad. Una pena, realmente.
No mucho más allá, un par de niños juega a ser adultos disfrazados de grandes. Mientras sus padres evitan que cometan el peor de los pecados de querer ser infantes y ensuciarse un poco ¡Cómo se les ocurre!
Un poco más cerca, un hombre de negocios piensa que ya ha conquistado el mundo (o por lo menos lo que él cree que es el mundo). Con la billetera llena, el billete para primera clase y la foto de su familia perfecta pronta a ser exhibida. Felicidad de plástico, trabajo de engranaje, foto de familia perfecta de facebook. Hasta que un día (si es que llega), se dará cuenta de que es solo un número en un bono de sueldo gordo que ayer era de él y mañana será de otro ávido y ambicioso joven que "se sepa vender".
Es que somos eso, números. Número de documentos, de pasaporte, de permesso di soggiorno, de boarding pass, mientras la policía aeroportuaria nos vigila atentamente con sus cámaras negras medio ocultas en el techo.
- Il suo biglietto per favore signora.
- Ecco il biglietto e il mio passaporto.
- Buon viaggio!
"Te entiendo" que vil y falsa mentira. No te entiendo. Pero no porque no pueda, simplemente porque no quiero. Porque entenderte seria caer el la trampa de tu mundo queriendo colapsarse con el mio. Porque entenderte seria dejar que tus sucios tentaculos me atrapen. Porque entenderte seria que mi yo por un segundo sea tu yo. Y donde queda mi individualidad? Pero por sobre todas las cosas, entenderte seria que quizas por un breve segundo sientas que has vencido la ridicula lucha entre el bien y el mal. Eso, eso que es nuestro amor.
En la entrada de hoy es una mini historia escrita en inglés porque fue parte de un ejercicio. Se las dejo con esta canción.
Suddenly I heard a noise behind me.
It was dark and I couldn't see anything. At that point I suspected that
something was wrong. Who is there?- I asked. Nobody answered. The silence
seemed unbreakable and I was really afraid. My legs were shaking as if I was having
seizures. Nevertheless, I decided to compose myself and continued my walk
through the woods.
The night was darker than usual so I
couldn't find my path. I decided to walk towards the moon, so I wouldn't walk
in circles. As I continued, wondering how long it would take to get to the next
town, I heard that horrible noise again. It gave me the impression that it was
some kind of animal, but the thing that bothered me the most was that it was
closer every time. I waited a few minutes in order to hear it carefully again.
Who is there?!- I screamed for a second time. But yet again, silence.
I decided to keep walking, except
that when I turned my back towards the direction of the noise, something came
out of the woods and attacked me. I couldn't understand what kind of thing was
trying to eat me then. However, I can assure you that I realized my death was
just around the corner. The night became darkness and I passed out.
When I woke up I was covered in some
kind of fur and lots of blood surrounded me. If somebody had seen me lying
there, they would had thought that I was dead for sure. Nevertheless, I was
pretty alive and confused as well.
If somebody asks me today what
happened, I’ll only say that it wasn't my time.
Normalmente subo textos relacionados con "poesía" si se puede llamarlos así, esta vez subo un cuento corto que escribí bajo la consigna de que estuviera relacionado con la Terminal de colectivos de Mendoza. Como siempre acompaño con la siguiente música:
Bajó del
colectivo que la traía en “apenas” 12 horas de Buenos Aires a Mendoza. En su
cuerpo todavía yacían las marcas de la incomodidad del bajo presupuesto. Pero
ya no importaba, estaba en la Terminal de ómnibus de Mendoza. En la Mendoza de
sus recuerdos, por fin (el auxiliar a bordo se despidió amablemente).
Mientras
caminaba los pasillos esquivando personas, o más bien despedidas, reflexionó
sobre la nostalgia de no ser la misma que 10 años antes había caminado esas
calles (esquivó un maletero impaciente). Aquella que tomaba cerveza con buena
compañía durante las noches de poesía. La que aprovechaba el viaje en micro de
media hora como excusa inexpugnable para leer a Galeano o para pensar en
porvenires (ahora un niño se interponía en el camino).
¿Serían los
mismos veinte minutos de caminata al centro acompañados de rigurosos análisis
de vida? (el mate de la vidriera está a buen precio). Seguramente los adoquines
no tendrán la misma forma, como tampoco las caras atrapadas en la memoria. Tampoco
las montañas, fieles testigos de sus casi treinta años de caminar (una mujer
llora abrazando a un hombre, que tristes son las despedidas).
El cielo
tendrá otro azul, diferente del de los recuerdos pasados de añoranzas contrapuestas.
Y ahí, ahí mismo cruzando el Soppelsa que siempre fue una cruel tentación, se
dio cuenta que nunca será esa misma mujer. Pero tampoco la ciudad será la misma
(un vendedor le ofrece un pasaje para Santiago). Y pensó para sí misma que la
evolución era una perra despiadada que no perdonaba a nadie ni nada. Todo
cambia.
Salió de la
terminal buscando en su mochila el peso cuarenta para el colectivo a casa, si
es que todavía costaba eso.
Yo era yo. Vos eras quién sabe quien. Nos vimos. Nos rendimos. OK yo te quería amar. Vos amabas más a tu yo. Y así como quien no quiere la cosa.. Yo seguí por el camino, que por suerte no era el tuyo.
Y era ella... Ella la dulce paradoja de la muerte en vida, ella de la que todos escapan. Ella tan determinante, tan odiada, tan triste. Ella, la llaman soledad. Y en la otra esquina él... Él, el otro lado del túnel, el más buscado. Tan dulce, tan preciado, tan feliz. Él, lo llaman amor. Ella y él. (Como dicen los niños: un solo corazón)
Tendió su mano hacia mi su mirada reflejaba lo inverosímil una vida imposible. Le dije OK te sigo, veremos que sale. Y como una oveja más te creí. Y fue entonces cuando entendí, la gran mentira de un destino que dice no. Una existencia que no fue, ni será nunca. Y ese pedazo de papel, como mensaje de naufrago, fue solo un pedazo de un espejismo. No un trocito de papel estéril, más bien una parte de mi. A veces simplemente no es no.
Tu cara huele a rutina, a la eterna espera de los números pintados de rojo. De la luz encendiéndose ante la atenta mirada de todas las ovejas. El cambio de turno. Perros que entran, zapatos que salen. Y las caras inertes de vidas insulsas. Charlas frívolas acompañadas de impaciencia. ¿Impaciencia por qué? ¿Por una vida inexistente? Mejor esperemos la inevitable muerte, leyendo un libro...
Creí que me gustabas, que te buscaba; que te necesitaba. Creí que no podía más y me rendí a tus brazos. Siguiendo el facilismo de estos tiempos, quizás vi tus ojos, quizás no. Pero en esa oscuridad tapada de desesperanza Volví a la hermosa agonía de vivir, volví a esa trillada luz. Y ya no te deseo muerte querida.. Fue lindo mientras duró, un efímero alivio cubierto de irrealidad. Pero así es el destino. Volver.