Tus caricias, una dulce tentación.
Tu ausencia, una larga agonía.
Y cada parte de tu cuerpo, mi laberinto imposible.
Y aquel cielo, aquella montaña, aquellas estrellas
todos ellos fueron testigos.
De la negación de mi cuerpo
languideciendo sobre la hierba.
Pero ya fue muy tarde,
cruel atentado de tus besos..
No hubo "nos" suficientes,
no hubo mas excusas ni paredes.
Y aquel pájaro extasiado voló a las nube mas alta
y nunca volvió...
