Tendió su mano hacia mi su mirada reflejaba lo inverosímil una vida imposible. Le dije OK te sigo, veremos que sale. Y como una oveja más te creí. Y fue entonces cuando entendí, la gran mentira de un destino que dice no. Una existencia que no fue, ni será nunca. Y ese pedazo de papel, como mensaje de naufrago, fue solo un pedazo de un espejismo. No un trocito de papel estéril, más bien una parte de mi. A veces simplemente no es no.
Tu cara huele a rutina, a la eterna espera de los números pintados de rojo. De la luz encendiéndose ante la atenta mirada de todas las ovejas. El cambio de turno. Perros que entran, zapatos que salen. Y las caras inertes de vidas insulsas. Charlas frívolas acompañadas de impaciencia. ¿Impaciencia por qué? ¿Por una vida inexistente? Mejor esperemos la inevitable muerte, leyendo un libro...
Creí que me gustabas, que te buscaba; que te necesitaba. Creí que no podía más y me rendí a tus brazos. Siguiendo el facilismo de estos tiempos, quizás vi tus ojos, quizás no. Pero en esa oscuridad tapada de desesperanza Volví a la hermosa agonía de vivir, volví a esa trillada luz. Y ya no te deseo muerte querida.. Fue lindo mientras duró, un efímero alivio cubierto de irrealidad. Pero así es el destino. Volver.
La procesión,
de las vacas vacías.
Consumo.
Solo quieren consumir.
Gastar.
Llenarse de nada.
La felicidad efímera le dicen.
Nadie mira,
yo no miro.
¿Para qué?
Ya soy parte del montón.
Tetas del mundo ¡Uníos! Dejad de lado todo, no podéis continuar bajo ese yugo mortal. Bajo el poder supremo de un miembro viril.. ¡No señoras! ¡Escapad! Uníos con sus solemnes hermana vaginas Así gobernaran el mundo.. Un mundo mejor, un mundo de tetas..